Siglo XXI: Siglo de la Moral y las Luces, Siglo de la Ilustración Bolivariana (parte I)
Nuestro mundo actual está viviendo lo que
podríamos llamar un “resurgir de la ilustración”, con lo que estaríamos ante
el inicio de un nuevo siglo de las
luces, nuestro siglo XXI; siglo de la moral y las luces. La ilustración, palabra utilizada por muchos
escritores del siglo XVIII para describir aquel tiempo en que emergían de siglos de oscuridad e
ignorancia a una nueva edad iluminada por la razón, la ciencia y el respeto a
la humanidad, toma hoy más que nunca vigencia con los
movimientos sociales que día a día nacen en todo el mundo, y que abogan por
unas sociedades más justas y libres. Ante esto los intelectuales, artistas,
filósofos, científicos, al igual que en aquel siglo 18, estamos llamados a
formar parte de este movimiento en donde nuestra participación a favor o en
contra son decisivos y fundamentales para la consolidación o fracaso del mismo,
por consiguiente, es necesario tomar consciencia del papel que decidiremos
jugar en el desarrollo de esta nueva época de resurgimiento del saber, somos
nosotros quienes tenemos en nuestras manos una clave muy importante para lograr
los cambios necesarios a través de nuestras acciones, que siempre deberán estar
encaminadas hacia el bien común, difundiendo la verdad y la paz. A diferencia del siglo XVIII, hoy contamos con
herramientas y mecanismos que en aquel
entonces aun no existían, como lo son la tecnología de la informática y los
medios de comunicación en todas sus modalidades, debemos apropiarnos de estos,
ya que deberían facilitar la labor de difundir el saber cómo un bien para todos
y todas, así como también los avances, aciertos y desaciertos y otras novedades
que surjan en el camino de la construcción y consolidación del movimiento “ilustrista-socialista-revolucionario-bolivariano”.
Los gobiernos del mundo, para lograr los cambios que sus pueblos reclaman,
deberán instruirlos en las labores y acciones a tomar para la realización de
estos, haciendo uso de los medios y
recursos que disponen, para educar y dotar a la población de las “armas” ideológicas,
culturales y educativas necesarias para lograr los objetivos trazados, para ello necesitaran del apoyo, acompañamiento y trabajo de todos los
factores que conforman la sociedad, la invitación es también para aquellos que aún se encuentran atrapados en el
pasado que por tanto tiempo los ha secuestrado. Los capitalistas decretaron “la
muerte de la historia”, los socialistas debemos demostrar que tal aseveración
no es sino una trampa ideológica que solo busca
la aniquilación del ser como ente histórico y transformador, debemos
tomar nuestros lápices, pinceles, instrumentos musicales, y apuntar directo al
corazón de este planeta para que reviva lleno de energía y valor, lleno de paz
y amor, lleno de revolución.
En Venezuela, ya llevamos 14 años disparando
contra la debacle del sistema capitalista neo-liberal que durante décadas había
llevado a la ruina al país, ahora una nueva Venezuela, alerta y despierta se
levanta con más fuerza que nunca, cada día somos más y más los que impulsados
por ese gigante, el comandante Chavez, decimos que el tiempo de las llamadas “elites” de la burguesía capitalista que oprimían a nuestro pueblo terminó, y que
el tiempo de este llegó para nunca más irse, que las millones de voces que
antes habían permanecido silenciadas han hablado para no callar jamás, que lo
que hemos visto y vivido nunca podrá ser removido de nuestra memoria y alma, que
la utopía puede ser y es una realidad posible. No debemos bajar los brazos,
habrán dificultades, habrá quienes en el camino intenten obstaculizar e
invisibilizar el avance de nuestros logros, pero “somos pobres y somos muchos”,
como proclamaban algunos aquel histórico y patriótico 13 de abril de 2002,
cuando el pueblo salió a la calle a rescatar al gigante de las garras de los
golpistas que hoy pretenden burlarse de nosotros al creer que hemos olvidado,
nuestro comandante nos lo dijo: prohibido olvidar. Prohibido olvidar que fueron
y son ellos quienes privatizaron entre
otras cosas la cultura, dándole a esta un carácter elitesco, en donde
lamentablemente muchos no creían poder acceder a ella, sin saber que ellos
mismos son cultura, porque la cultura no es sino el reflejo del quehacer
humano, sin distinción de clases, no pertenece a nadie y pertenece a todos; al
campesino, al obrero, al niño, al anciano, a la mujer, al hombre, a ti, a mí,
al pueblo.

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